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Vivienne Eastwood.
Noviembre 5, 2010

Vivienne Eastwood, diseñadora rebelde y comprometida

Es la diseñadora británica viva más importante y un símbolo de Inglaterra, como la Reina o el taxi negro. Rebelde y comprometida, marcó una época en la historia (contra) cultural del mundo.

Ahora que ronda los setenta, sigue diseñando —varias líneas, complementos, desfiles en París y Londres, perfumes, acaba de lanzar uno nuevo Naughty Alice— pero vive por y para una causa, el Manifiesto, un compromiso con la salvación del planeta y un mundo mejor. Le impresionó la negra hipótesis de James Lovelock sobre el cambio climático y decidió que había que hacer algo. Su última y desconcertante iniciativa: un llamamiento anti -consumista.

En el nuevo lanzamiento de su perfume ha hecho confluir los mundos estéticos de Lewis Carroll y Tim Burton. Una Alicia  traviesa es la que ha inspirado su último perfume. Naughty Alice es un fragancia con un aroma sexy, almizclado y reconfortante. Sus notas son  femeninas y modernas. Desarrollado por el perfumista Bruno Jovanovic  que ha usado en su creación las notas del negro rosa, violeta carnal y el  seductor ylang-ylang.

 Usted anima a aparcar el consumismo desde la moda, uno de los productos en principio más efímeros y por tanto consumistas que existen… ¿es posible luchar contra el sistema desde dentro del sistema? ¿o aun se siente fuera de él?

Mi lema siempre es: Comprar algo bueno y no seguir comprando. Si te lo puedes permitir, hacer que dure. Va a durar, porque siempre te verás muy bien. Con esto no estoy diciendo que mi moda tenga conciencia medioambiental, pero sin embargo, no soy tan cerrada y purista como para decirle a la gente que no haga ciertas cosas. Sólo lo digo como una práctica. Estoy animando a las personas a que persigan el arte y en el proceso dejarán de consumir basura y empezarán a ser selectivos y creo que lo mismo puede pasar con la ropa. 

La moda también es tóxica y contribuye al cambio climático: al tratar los tejidos se usan contaminantes, los corchetes y cremalleras llevan aluminio. Usted es abanderada en la lucha contra ello pero muchos se han apuntado ahora a la biomoda, moda verde o ecofashion ¿no corre el riesgo de ser precisamente eso, una moda pasajera?

Puede ser una moda, pero espero que la gente será lo suficientemente inteligente como para ver la urgencia de actuar contra el cambio climático ahora.

¿Qué puede hacer cada uno para salvar el planeta? ¿Y qué se puede hacer desde lo alto de una pasarela?

Son dos preguntas muy diferentes. Para salvar el planeta, cada uno puede hacer cosas a su nivel, pensando en la cantidad de residuos que generamos, en la energía utilizada para llevar a cabo nuestras tareas diarias y si es realmente necesario. Y muchas otras cosas. En cuanto a la moda, yo diría que una de las mejores cosas de la moda es que la credibilidad de mi trayectoria como diseñadora de vanguardia de ropa de alguna manera ha ayudado a darme una voz que intento utilizar y estoy muy agradecida por tener esta oportunidad. Creo que a mucha gente le encantaría tener una oportunidad de expresar sus opiniones, porque se está haciendo cada vez más difícil en estos días poderlo hacer. Así que intento sacar el máximo partido a esta oportunidad de hablar, no sólo por mí sino también por aquellas personas que sé que comparten mi punto de vista. Y eso es lo que estoy tratando de hacer. 

Usted —y no sé si ésta es una aparente contradicción porque es crítica con la sociedad y la política británicas— es uno de los símbolos del Reino Unido, casi tanto como la guardia de Buckingham, el tartán, el bus de dos pisos, Ascot o, incluso, la Reina. ¿Su relación con su país es de amor-odio?

Mi moda ha sido durante mucho tiempo despreciada en mi propio país. Fueron los franceses los que me dieron la oportunidad de mostrar mi trabajo al principio de los años 80. Con los años, empecé a ganar más reconocimiento en Inglaterra. La Reina después me ha hecho Dama y ahora también expongo mi colección Red Label en Londres.

 ¿En moda, está todo en el pasado? ¿Hay que mirar en él? ¿Como en el arte?

El futuro no existe. No puedo predecir lo que va a usar en la próxima década la gente que no suele seguir las tendencias de la moda como tal. Lo importante es mirar lo que se presenta hoy, es inútil que siempre busquemos lo siguiente, sin reconocer el valor de lo que ya tenemos. La gente está tan ocupada en mantenerse al día con los tiempos que se pierde todo por lo bueno por querer saber lo que va a venir. Es cierto que para que nuestra imaginación funcione, debemos tratar de entender lo que los seres humanos han logrado en el pasado y compararla con la actualidad. A continuación podemos ver la relación causa-efecto y deducir así lo que el futuro puede llegar a ser.

Su Manifiesto es un «organismo» vivo, ¿en qué estado se encuentra actualmente?

Como dije en la introducción a mi Manifiesto, su objetivo es animar a todos los intelectuales en la lucha contra la propaganda. Es una tribuna abierta para se expresen las personas que tengan una opinión e intercambiar ideas. Si crees que tienes algo que decir que podría ayudar, entonces te gustará poder decirlo en mi Manifiesto.

¿Entiende la pasarela como un escaparate más para demostrar sus posiciones políticas?

Si mis desfiles de moda pueden llegar a la gente y pueden ver en ellos algo más que ropa, entonces habré hecho mi trabajo. La gente a menudo está más preocupada por mis opiniones que en mirar mi ropa y no hay una razón especial para ello. Soy una pequeña empresa privada y sin acceso a los grandes fondos para publicidad y promoción. Lo que pasa es que tengo el respeto de las personas que ven que mi ropa es algo real y no sólo bombo.

¿Por qué y para qué empezó a diseñar y por qué y para qué lo hace ahora, si es que ha variado la motivación?

Lo hice porque pude y porque de lo que tienes ganas es de ganarte la vida. La razón por la que continúo es porque estaba llena de ideas y quería desarrollar esas ideas.

Entrevistada por Susana Golf  (LEVANTE-EMV). Traducción Olivia Sánchez