Es un perfumista de vocación que ha crecido entre frascos de fragancias gracias a que su padre trabajaba en una empresa de perfumería aunque no era una nariz, pero siempre llevaba a casa frasquitos y mouilletes. Y así, entre fragancias, cursó sus estudios y entró a trabajar en un laboratorio químico, para más tarde realizar unas pruebas para acceder a un empresa de pefumes donde se especializó. Su estancia en Grasse y París de la manos de la casa Firmenich le permitieron asentar los conocimientos creativos. Este aprendizaje le llevó a entrar en la casa Loewe donde lleva ya 15 años y de la que actualmente es director técnico de la línea de Perfumes Loewe. Aunque como Emilio Valeros ha comentado en más de una ocasión el aprendizaje es continuo. Hay que saber traducir en perfume el mundo que te rodea y crear una portentosa memoria aromática que será útil a la hora de crear nuevas composiciones. Los recuerdos de la infancia, como el olor a la lavanda están muy presentes.
Ha hecho creaciones tan resonadas como Aire Loco de Loewe, una fragancia juvenil y chispeante, con notas frescas y luminosas. Y más recientemente ” 7 de Loewe“, de la que es imagen Cayetano Rivera. Ha esta fragancia le ha querido dar un aura de misterio y sofisticación que ha conseguido incluyendo el absoluto de incienso. En su producción tan sólo intervienen 7 ingredientes que son los que le dan nombre a este perfume.


